Viajes

A la llegada de los europeos al Mar Caribe, sus islas estaban pobladas por pueblos de las facetas lingüísticas Arawak y Caribe. En términos genéricos, los Caribe habitaban las islas pequeñas, mientras que los Arawak poblaban las mayores (Puerto Rico, Bahamas, Jamaica, Cuba y Haití). Los conflictos entre los dos pueblos fueron complejos y sangrientos, y han dado lugar a numerosos estudios en los que se detallan sus difíciles relaciones.
Los Arawak de las islas se llamaron a sí mismos taínos (en su lengua, «buenos» o «nobles») para diferenciarse de sus vecinos Caribe. Sin embargo, entre ellos solían identificarse con el nombre del lugar que habitaban (p.ej. lucayo, «pequeñas islas», para los de Bahamas y boriken para los Puerto Rico). Su lengua pertenece al tronco Maipure de la familia Arawak. Actualmente no es hablada, aunque han sobrevivido muchos vocablos y frases recogidos por cronistas, y un conjunto considerables de términos que han sido asimilados por el español y por otros idiomas europeos, muchas veces sin conocimiento cabal de su origen taíno.
La sociedad taína tradicional se dividía en una clase común (naborias) y una noble (nitainos); ésta última ejercía la jefatura a través de los cacikes. Tales jefes (que podían ser tanto hombres como mujeres) disfrutaban de una serie de privilegios, y eran aconsejados por sacerdotes conocidos como bohakes y bohitis, los cuales eran respetados por sus dones de curación y su capacidad para comunicarse con los espíritus y deidades. Su estilo de vida era sencillo: vestían faldas de algodón (inagua, palabra de la que deriva la actual «enagua») y taparrabos (guanikeyú) y llevaban adornos de concha, oro y piedras (narigueras caracuri, orejeras tatagua), además de diversas pinturas faciales (especialmente con bija) y arreglos en sus largos cabellos. Eran una sociedad matrilineal (de línea hereditaria femenina) en la cual el matrimonio múltiple (tanto para el hombre como para la mujer) era corriente. Vivían en pueblos llamados yucayekes, en los cuales se agrupaban la vivienda alargada y rectangular del cacike (caney) y una serie de bohíos, grandes casas circulares en las que podía vivir una enorme familia extendida. Las casas se organizaban en torno a una plaza central (batey) donde se jugaba a la pelota (batú) y se celebraban los areitos, ceremonias festivas en las que se recordaban las hazañas de los ancestros, los héroes antiguos y las deidades.
La casa taína incluía escaso mobiliario: hamacas (una palabra taína), esterillas de palma, asientos de madera (ture), algunas plataformas para dormir y cunas para los niños. Su dieta se centraba en vegetales y frutas, caza y pesca. Cultivaban extensiones de terreno con un sistema propio y particular, llamado conuco, en el cual elevaban plataformas de tierra a cierta altura. Su principal cultivo era la yuca dulce o boniata, tubérculo muy nutritivo pero de corteza venenosa. Para su consumo, la yuca era prensada con una red (cibukán) y luego cocida, para extraer el jugo venenoso y desactivar, con el calor, lo que quedara. La yuca cocida —o su harina, y sus panes casabi y hauhau— se conservaba muy bien en el clima húmedo y caluroso del Caribe, algo que no ocurría con el maíz (mahís, palabra taína), otra de sus cosechas más importantes. El maíz era consumido como mazorcas, generalmente asadas sobre una barbacoa (otra palabra taína), o bien se elaboraban tortillas (arepa) o panecillos (guanime) con su harina.
Otros cultivos incluían el camote (batata), la calabaza, el ají picante, las judías, los cacahuetes (maníes) y la piña tropical (yayama). Además, recogían numerosos frutos de la zona, como las guayabas o las raíces de zamia. En las pequeñas huertas que mantenían cerca de sus bohíos, sembraban algodón (sarobey), tabaco y algunos tipos especiales de calabaza para hacer recipientes. Tenían además, animales enjaulados, que capturaban y mantenían vivos para su consumo posterior: hutías, quemíes, nutrias, loros, iguanas (palabra taína)... Creaban además, pequeños embalses de agua con encañizadas, para mantener vivas tortugas y algunos peces, que atrapaban con redes, anzuelos o envenenando el agua con naiboa (jugo de yuca amarga). Completaban la dieta con la caza de manatíes, tortugas carey y caguama y otros animales acuáticos, y la captura de gusanos de tierra, lagartijas y aves. Este estilo de vida es muy similar al de otras poblaciones de estirpe Arawak que viven actualmente en el norte de Sudamérica.
Usaban la madera para la talla de macanas y arcos, que constituían todo su arsenal. Además de ser la base para su mobiliario y sus casas, empleaban grandes troncos para construir sus canoas, piraguas y cayucos (todos ellos términos taínos). Manejaban bien la cestería, usando bejucos y palma para confeccionar macutos y jabas, así como el tejido del algodón para sus ropas. Preparaban venenos de distintos tipos y utilizaban las semillas de cierto árbol para elaborar la cohoba, un polvo alucinógeno que se molía utilizando tabletas especiales y se aspiraba, siendo empleado solamente en contextos religiosos.
Su religión incluía un héroe creador, Deminán Caracaracol, que, tras su unión con una mujer-tortuga, tuvo como descendencia a los taínos. Además tenían un panteón de espíritus a los que reverenciaban en sus sitios sagrados (cu), incluyendo a las dos divinidades supremas: Yucahú, el espíritu de la yuca y Gran Creador, y Atabey, diosa de la fertilidad y las aguas dulces. Poseían representaciones físicas de los dioses, que llamaban cemí, y que consistían en estatuillas y tallas de diversas formas y materiales. De acuerdo a sus creencias, sus difuntos habitaban en Coaybay —la tierra de los muertos— durante el día, y por la noche asumían la forma de murciélagos o de seres humanos sin ombligo y salían a comer guasabas, frutas que los mantenían en el otro mundo.
La costumbre de fumar tabaco fue adquirida por los europeos especialmente a través de los taínos, aunque tal práctica fuera común en muchas áreas de la América precolombina, en especial en contextos religiosos: dosis altamente concentradas de infusión de tabaco componen un alucinógeno muy fuerte. Los taínos enrollaban las hojas del tabaco —secas y curadas— formando macizos atados (que llamaban cohiba) y los fumaban de esa forma, o bien en pipas llamadas tobago (de donde procedería la palabra actualmente vigente a nivel internacional para designar la hierba, aunque otras teorías afirman que el origen de tal término es árabe).
Muchas de las palabras taínas señaladas hasta aquí en cursiva (y otras como huracán, caimán, colibrí, tiburón, tonina y cocuyo) y algunas de sus costumbres (el uso del tabaco, por ejemplo) dejaron una huella imperecedera en las lenguas y las culturas del globo. Ellos, por su parte, no son en la actualidad sino la sombra de una sombra, un recuerdo difuso de un pueblo que no logró superar el embate de la Conquista y desapareció luchando heroicamente. Aunque no lo hizo sin dejar numerosos rastros y orgullosos descendientes.


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Vínculos externos

Ver entrada sobre los taínos (Wikipedia)
Ver entrada sobre los taínos (Biblioteca Virtual Dominicana)
Ver mitos taínos (Los mitos taínos)
Ver arte taíno (Catálogo exposición Museo Precolombino de Chile)
Ver diccionario de la lengua taína (Proyecto Salón Hogar)
Ver diccionario de la lengua taína (Diccionarios digitales)
Ver términos taínos (De medio a medio)
Ver historia de los taínos en Santo Domingo (Wikipedia)
Ver sitio web comunidad taína de Puerto Rico

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